Sin embargo, desde lo profundo de la psiquis y el Alma mundial, una nueva brisa impulsa a despertar a una realidad más profunda

Un anhelo por ser más que chatos seres en busca de comodidad y seguridad, un anhelo por dar a luz al radiante ser que somos en lo interno, y es en ese punto y sólo en ese punto es que encontraremos descanso, cuando nos veamos y sepamos parte de una totalidad mayor, planetaria, humana y natural. Cuando nuestras vidas se muevan desde un propósito más amplio que nosotros y nuestro pequeño círculo, y nuestros dones y realizaciones se entreguen en aporte a todo y todos, cuando estemos dispuestos a integrar en el bien personal el bien común, de todos los niños, no sólo los nuestros, de todos los seres humanos, no sólo de los que siento cercanos afectivamente.

El ser humano tiene una potencialidad extraordinaria de autorealización, nuestra psiquis es cósmica, conectada, sintonizada con el pulso y el propósito evolutivo y ya está necesitando despertar de su letargo individualista, que fue una etapa necesaria, pero debe ser dejada atrás.

Para muchos el consumismo chato está siendo depresivo y sin sentido, la falta de participación en uniones creativas por un mundo mejor está generando sequedad en el alma humana.

Dar nacimiento a un nuevo mundo, donde el ritmo de vida, los valores, las relaciones amables, la colaboración, la sencillez, una intuición de trascendencia den sentido a la vida, al nacer y traspasar el umbral (morir), un mundo que permita aflorar aquello que el mundo actual reprime: la nobleza, el buen corazón, el sentido de vivir, la voluntad puesta al servicio de la evolución, la pluralidad de las inteligencias, la creatividad.

Una nueva conciencia, y un ser humano que se trabaja a sí mismo para darla a luz en lo concreto, en el día a día, en la conducción de sus emociones y sus impulsos, un ser humano que intenta ser el mismo aquello que anhela para el mundo… y por tanto vive haciendo conciencia de sus oscuridades y, al mismo tiempo, de su luz es clave para el surgimiento de un mundo mejor para todos.

Y no es cosa de otros, hay un trabajo personal que hacer, no podemos pedirle al mundo que sea lo que nosotros no somos.

Y este cultivo personal involucra un trabajo de hacernos cargo de nuestra sombra, observar y estar atentos a las fuerzas inconscientes que nos poseen y actúan condicionando nuestras vidas; al miedo, al rencor, a la codicia, a las adicciones, a la envidia, a la dependencia emocional, a las soberbia, al egoísmo… todas ellas son dinámicas, ni buenas ni malas, cada una cumple su función, el problema surge cuando nos poseen, cuando actuamos desde ahí, cuando se adueñan de nuestra vida; de hecho son las dinámicas que se han adueñado del mundo.

Observarlas, redirigir la psiquis y nutrirse de la luz, el amor y la sabiduría del Alma en espacios diarios de paz e interioridad constituye el camino para ir integrando los aspectos más amplios de nuestro ser, de nuestra esencia espiritual.

Todo esto es vital en estos tiempos por el bien personal y mundial.

Liberarnos a nosotros mismos y con ello aportar a la liberación del mundo de las fuerzas oscuras que lo rigen en este momento.